martes, 29 de junio de 2010

Adiós.



Ciudad silenciosa y oscura
Soledad enfermiza alimentada de recuerdos
Mente inconforme y nostálgica
Reflexiones que me quitan el sueño.

Llenaste mi existencia vacía
Calmaste mi sed de besar
Tu cuerpo me enseñó a no estar solo
Tu mirada me habló sin mentir.

Llegó el momento de decir adiós
La decisión está tomada
Como un soldado a punto de morir
Me rindo y dejaré de luchar.

Moriré agonizante mientras sigues
Desde las sombras te observaré y te recordaré
Dejaré todo atrás, ya no serás mi amada compañera
Si hay odio en tu corazón, el tiempo te lo curará

Tan culpable soy de tu sufrimiento
Que tu rabia es mi castigo y tu perdón será mi recompensa
Tus lágrimas esperan poder ser secadas
Desvaneciéndose mi presencia y liberando tu conciencia.

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